Si estás en la búsqueda de una puerta ideal que adorne tu hogar sin perder funcionalidad, y aún te encuentras inseguro de cuál seleccionar… Te mostramos las diferencias a tener en cuenta entre las puertas barnizadas y lacadas. Así dejarás tus dudas a un lado y podrás decidirte por la que más te guste.

Existe una confusión general entre estas dos puertas. Así que no te preocupes, ahora que lo sabes tendrás la oportunidad de poder diferenciarlas.

Debido a que los procesos son bastantes similares, surge la confusión de que una puerta barnizada es igual a la lacada. Aunque ambas han pasado por los mismos procesos de restauración de la madera, poseen diferencias.

Antes de comenzar a desglosar cómo se diferencia una de la otra, aclaremos cuál es la definición de cada una de ellas:

Puerta Barnizada

Estas puertas son el resultado de una aplicación de barniz después de que sean fabricadas. Tienen la finalidad de proteger la madera natural y que esta no quede expuesta a las suciedades y cualquier otro daño que se pueda producir por el paso del tiempo. 

El barnizado se puede aplicar de dos maneras. En el mismo momento de la fabricación, es decir, de manera industrial por la misma empresa que se encarga de elaborar las puertas. O también se puede barnizar al comprarla y la dejas en manos de un especialista que se dedique exclusivamente a este trabajo. 

Si se desea, incluso, se puede cambiar el color de la puerta colocando el que más le guste y luego aplicar el barniz y, de esta manera, proteger la pintura por mucho más tiempo, dándole adicionalmente brillo para que luzca mucho mejor. 

Es una excelente manera de poder proteger o restaurar una puerta de madera dejando un estilo único y cambiará por completo el aspecto del sitio donde la instales.

Puerta lacada

‘En este caso, las puertas lacadas son sometidas a un proceso de aplicación de laca mediante presión. Este proceso deja como resultado una puerta con una apariencia comprimida, con una superficie totalmente lisa y homogénea.

Al igual que las puertas barnizadas, las puertas pueden ser lacadas en el momento de su fabricación por la misma empresa que se encarga de elaborarlas o puedes adquirir una puerta de madera natural y, posteriormente, llevarla a un especialista que sea experto en este proceso.

La manera más común a la hora de adquirir las puertas lacadas es cuando vienen ya listas de fábrica, porque resulta más económico y ahorra tiempo. Sin embargo, la calidad y esmero que se le proporciona en un taller especializado realmente vale la pena.

Si deseas procurar un ambiente en el que la elegancia sea el aspecto más relevante, las puertas lacadas son tu mejor opción. Necesariamente, la madera no debe dejar un aspecto rústico, con el lacado ese aspecto quedó atrás.

 

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Diferencias entre lacar y barnizar

En efecto, el proceso de estos dos métodos son muy parecidos y provoca una gran confusión. Pero si miramos con detenimiento cada una de ellas, podremos diferenciarlas e incluso, conocer la diferencia entre, si el proceso se realizó en fábrica o por un especialista del área.

Tanto barnizar como lacar una puerta poseen la misma finalidad, la de proteger y dar fortaleza a la madera. Sin embargo, dependiendo de las condiciones donde se vaya a colocar la puerta habrá que evaluar cuál de los dos procesos le va mejor.

Es difícil determinar un proceso más o mejor que otro, ya que ambos son eficientes y dejan resultados maravillosos, por ello, entre las diferencias que se exponen son determinantes las condiciones que rodean a la puerta:

  • En primer lugar, se tratan de químicos diferentes. El barniz es una disolución de aceites, se puede considerar una pintura sin pigmentos. Por otro lado, la laca tiene un origen más natural, ya que es la mezcla de secreciones de insecto con alcohol.
  • Aunque son procesos parecidos, lo cierto es que al momento de barnizar puede hacerse de forma más artesanal si se desea y el lacado siempre debe hacerse de manera más industrial debido a las herramientas que suponen poder completar este proceso. 
  • Si la puerta se colocará en un espacio exterior, entonces lo más recomendable es utilizar una barnizada. Esta aporta mayor resistencia a altas temperaturas, cambios de clima y lo más importante, al agua. 
  • Las puertas para interior poseen mejor presencia con el lacado. Con este proceso se genera brillo a la madera e incluso cambia el color de la madera sin necesidad de emplear pinturas adicionales. 
  • En sí, el barnizado destaca la misma madera natural exaltando sus propiedades y el lacado transforma de cierta forma la apariencia del material dándole un toque más elegante y nada rústico.
  • Si decides lacar o barnizar una puerta que ya tengas en casa, lo más común es que lo dejes en mano de especialistas, y en este caso, la segunda opción es la más económica si estás buscando ahorrar costes.

Lo crucial, independientemente del proceso que decidas realizar para tu puerta es que, en primer lugar, busques la asesoría adecuada. Además de que tus puertas cuenten con el mantenimiento indicado para que perduren en el tiempo.

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Para esto, en Click Tarima te ofrecemos la venta e instalación de puertas lacadas y barnizadas. Ahora que conoces la diferencia podrás seleccionar la que mejor te convenga, las que tenemos nosotros están elaboradas con excelentes materiales, como el roble. Ofrecemos una cantidad considerable de modelos para que puedas escoger el que más se adapte a tus preferencias. 

La instalación de tu puerta debe realizarse por expertos en el área y nosotros te ofrecemos la mejor asesoría e instalación.  Así podrás tener la certeza de que tu puerta no sufrirá ningún daño y quedará perfectamente colocada.

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